En el último año en el Hospital San Jorge de Pereira solo se ha reportado un caso de un paciente con esta infección
Pereira, 28 de enero de 2024. Por iniciativa de la Organización Mundial de la Salud el último domingo del primer mes del año, en este caso 28 de enero, se conmemora el Día Mundial de la Lepra con el fin de crear conciencia acerca de la enfermedad y reducir el riesgo de contagio.
Se trata de una patología muy antigua que muchos asocian con pasajes bíblicos y piensan que ya no existe, pero la realidad es que aún hay casos de lepra en nuestro país. Incluso en Colombia existieron dos leprosarios, leprocomios o lazaretos que eran sitios donde todos los enfermos de lepra eran reunidos con el fin de controlarlos y aislarlos para evitar la propagación de la enfermedad.
La prioridad, en un principio, no era tratarlos o darles seguimiento médico, sino mantenerlos alejados de todo. Para la época se crearon dos de estos centros de reunión: uno ubicado en Contratación (Santander) y el otro en Agua de Dios (Cundinamarca).
En los últimos diez años su incidencia ha estado entre 650 a 850 casos nuevos por año en el país y actualmente hay menos de 3000 pacientes inscritos en el programa. Las entidades territoriales con tasas de detección más alta son Arauca y Norte de Santander.
En el último año en Risaralda no se han reportado nuevos casos, solamente se atendió en el Hospital Universitario San Jorge de Pereira un paciente con lepra que ya había sido reportado en otra institución, pero que no había tenido una buena respuesta al tratamiento y estaba presentando una recidiva de la patología (reaparición de una enfermedad algún tiempo después de padecida).
«Desafortunadamente la infección todavía existe, generada por una microbacteria denominada “mycobacterium leprae” o Bacilo de Hansen, la cual es difícil de tratar, requiere un tratamiento muy largo y necesita de un diagnóstico que muchas veces no es muy fácil porque las personas no reconocen la enfermedad», anota la doctora Karen Melissa Ordoñez, médica especialista en infectología del Hospital Universitario San Jorge de Pereira y miembro de la Sociedad Colombia de Infectología.
Señala la profesional de la medicina que los principales signos de la lepra son alteraciones en la coloración de la piel y en la sensibilidad y cuando la enfermedad avanza y no se trata puede causar deformidad y amputación de los dedos y también comprometer los lóbulos de las orejas y la punta de la nariz.
La lepra se contagia fácilmente en ambientes donde hay hacimientos, principalmente por secreciones de la nariz. La manifestación clínica puede desarrollarse en un período de cinco años en adelante. Es una bacteria que se multiplica de forma muy lenta y su tratamiento puede ir de uno a dos años con el medicamento que entrega la Secretaría de Salud
«Desafortunamente, el diagnóstico no es fácil, las personas no consultan a tiempo, no le ponen atención a los cambios que presentan en la piel, en la sensibilidad o muchas veces por falta de experticia de los médicos se dejan pasar los casos sin diagnóstico», dice la doctora Ordoñez.
Así que si se llegan a presentar alteraciones en la piel como manchas de color blanco o alteraciones en la sensibilidad, como hormigueo en las manos y los pies, es necesario que el paciente consulte y que cuando vaya al médico le advierta sobre estos síntomas especiales para que se pueda orientar de esta forma un diagnóstico de lepra